La música cura

La música cura.

El ser humano tiene la capacidad instintiva de reconocer cuándo una canción le parece alegre o triste. En la música, los códigos son generalmente asociados a determinados estados de ánimo que a partir de referencias históricas de la conciencia, se le atribuyen imágenes determinadas. Por lo tanto, numerosas obras nos pueden servir de recurrente emocional en algunos momentos de nuestra vida. La Musicoterapia es una técnica terapéutica y un procedimiento musical en el cual existe una participación activa o receptiva de los de los seres humanos. 

En definitiva, ¿cómo ve la ciencia moderna el concepto de Musicoterapia?

Pues bien, según Kenneth Bruscia, la Musicoterapia puede ser definida como “un proceso de intervención sistemática, en el cual el terapeuta ayuda al paciente a obtener la salud a través de experiencias musicales y de relaciones que se desarrollan a través de ellas como las fuerzas dinámicas para el cambio”. 

Por su parte, Juliette Alvin, una de las pioneras de esta especialidad científica, la define como “El uso dosificado de la música en el tratamiento, rehabilitación, educación y adiestramiento de adultos y niños que padecen trastornos físicos, mentales y emocionales”. 

Para otros autores, la Musicoterapia tiene un verdadero sentido psicoanalítico que encuadra entre las psicoterapias de corta duración y de activación. Estudia el fenómeno sonido-ser humano en un enfoque de diagnóstico, y lo utiliza para fines terapéuticos, sea éste un sonido musical o no. Todas estas definiciones enfocan bajo diversos aspectos el verdadero significado terapéutico de la música, pero no alcanzan a cubrir todas las posibilidades que ésta implica. Todos los componentes provocan reacciones y cambios aprovechables dentro del tiempo de diagnóstico y rehabilitativo.

El uso de la música como tratamiento curativo es tan antiguo como el mismo hombre.

Ya en los papiros médicos egipcios del año 1500 A.C., se hace referencia al encantamiento de la música relacionándola con la fertilidad de la mujer. En la Biblia, David ejecutaba música curativa frente al rey Saúl. En muchas leyendas, cosmogonías y ritos sobre el origen del universo en diversas culturas, el sonido juega un papel decisivo. Los griegos dieron a la música un empleo razonable y lógico, sin implicaciones mágicas religiosas, utilizando como prevención y curación de las enfermedades físicas y mentales. Aristóteles hablaba del valor médico de la música y Platón la recomendaba -con las danzas- para los terrores y las fobias. 

En el siglo XV, el análisis de los efectos de la música y su relación interdisciplinaria con la filosofía, la medicina, la magia y la astrología, llevaron a un estado superior las investigaciones de los efectos musicales en nuestra conciencia, realizándose algunos tratados de considerable importancia. Entre 1900 y 1950 el creador de la rítmica y el precursor de la Musicoterapia fue Emile Jacques Dalcroze; en su tratado secular, sostenía que el organismo humano es susceptible de ser educado eficazmente conforme al impulso de la música. Uno de los trabajos más impresionantes de su trayectoria consistió en unir los ritmos musicales y corporales, en busca de una calidad de vida basada en el flujo energético del hombre. Dalcroze rompió con los rígidos esquema tradicionales permitiendo el descubrimiento de los ritmos del ser humano, único punto de partida para la comunicación con el enfermo. Partiendo de este antecedente, Karl Orff, destacado músico y compositor, tomó como base de su sistema de educación musical, el movimiento corporal, utilizando el cuerpo como elemento percusivo y el lenguaje en su forma más elemental. Para Orff, la creatividad unida al placer de la ejecución musical permite una mejor socialización y establecimiento de una buena relación con el terapeuta, así como un aumento de la confianza y autoestima. 

El camino para la Musicoterapia.

En Estados Unidos, desde la Primera Guerra Mundial, los hospitales de veteranos contrataban músicos como ayuda terapéutica, preparando así el camino para la Musicoterapia. Esta valiosa experiencia sirvió para que los médicos la tomaran en cuenta, y en 1950, se fundara la Asociación Nacional de Terapia Musical, la cual edita una revista, realiza un congreso anual e inicia la formación de terapeutas musicales; en la actualidad ésta formación se da en varias universidades de este país y los músico-terapeutas tienen alto rango de acción professional. En Inglaterra se fundó en 1958 la Sociedad de Terapia Musical y Música Remedial dirigida por Juliette Alvin. Luego cambió su nombre por Sociedad Británica de Musicoterapia que extiende el grado de Músico-terapeuta y también edita un boletín. Desde 1958 en la Academia de Viena, se dictan cursos en Musicoterapia con práctica en hospitales psiquiátricos y neurológicos. En Salzburgo, Herbert Von Karajan, famoso director de orquesta, fundó un Instituto de Musicoterapia con una orientación hacia la investigación neuro y psico-fisiológica. En América Latina se han desarrollado varias asociaciones como la de Argentina fundada en 1966, y en 1968 en que se realizaron las primeras jornadas Latinoamericanas de Musicoterapia; en el transcurso del mismo año se fundó la Asociación Brasileña, y en los posteriores años la Uruguaya, Peruana, Venezolana y Colombiana. 

La Musicoterapia es, en definitiva, una rama de medicina recuperativa, que con efectos fisiológicos, afectivos y mentales, contribuye al equilibrio psicofísico de las personas. La medicina a nivel mundial ha reconocido que gran parte de las enfermedades tienen su origen en el cerebro, y éste transmite a una parte del cuerpo determinado estímulo que reproduce una enfermedad. Con la Musicoterapia se transmite al cerebro unos estímulos que llevan al paciente a una relajación o anulación de energías que reproducen la enfermedad, a través de diversas melodías con las que se pueden conseguir efectos sorprendentes. Hoy en día se aplica fundamentalmente en desequilibrios nerviosos, influye positivamente sobre el corazón y pulmones, alcoholismo, drogas y como prevención de suicidios, aunque  todavía es necesario profundizar más en el tema. 

El esquema básico de trabajo en esta disciplina contempla tres aspectos fundamentales: la interacción positiva del paciente con otros seres, la autoestima y el empleo del ritmo como elemento generador de energía y orden. Por lo tanto, esta ciencia actúa como motivación para el desarrollo de autoestima, con técnicas que provocan al individuo sentimientos de autorrealización, autoconfianza, autosatisfacción y mucha seguridad en sí mismo. El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores que promueven la ejecución de movimientos controlados, es decir, desplazamientos para tomar conciencia del espacio y vivenciados a través del propio cuerpo. 

A partir de un estudio de importantes especialistas en la materia, se establecieron determinados tipos de obras para tratar dolencias específicas. 

Música que cura.

→ INSOMNIO:

  1. Nocturnos de Chopin

(Op. 9 n.°3; Op.15 n.°22;

Op. 32 n.°1; Op. 62 n.°1)

  1. Preludio para la siesta de un Fauno, de Debussy
  2. Canon en Re de Pachelbel

 

→ HIPERTENSION:

  1. Las Cuatro Estaciones de Vivaldi
  2. Serenata n°13 en Sol Mayor de Mozart

 

→ DEPRESION: 

  1. Concierto para piano n°2 de Rachmaninov
  2. Música acuática de Haendel
  3. Concierto para violín de Beethoven
  4. Sinfonía n°8 de Dvorak

 

→ ANSIEDAD:

  1. Concierto de Aranjuez de Rodrigo
  2. Las Cuatro Estaciones de Vivaldi
  3. La sinfonía Linz, k425 de Mozart

 

→ DOLOR DE CABEZA:

  1. Sueño de Amor de Liszt
  2. Serenata de Schubert
  3. Himno al Sol de Rimsky-Korsakov

 

→ DOLOR DE ESTOMAGO:

  1. Música para la Mesa de Telemann
  2. Concierto de Arpa de Haendel
  3. Concierto de oboe de Vivaldi

 

→ ENERGETICAS:

  1. La suite Karalia de Sibelius 
  2. Serenata de Cuerdas (op. 48) de Tchaikovsky
  3. Obertura de Guillermo Tell de Rossini. 

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