¿Porque todos los músicos estudian Piano?

“ :El niño no puede tocar mucho porque no sabe leer música”, dicen los profesores de instrumento. El niño no puede leer mucho porque no sabe tocar la música, pudieran decir los profesores de lectura que tratan de resolver el problema cambiando el orden del contenido en los programas de la asignatura. Pasan los años y todo sigue igual. El niño no toca porque no lee o no lee porque no toca. Esta historia está dada en aquella fábula del “huevo y la gallina”: ¿Cómo lograr  que el niño realice generalizaciones y desarrolle conceptos en el campo de la teoría musical?. Cada tipo de enseñanza tiene sus requisitos y peculiaridades que la diferencian del resto. Así, la enseñanza de la música, desde los primeros grados, tiene su especificidad que no puede ir desvinculada del grado de desarrollo oculo-manual ni psico motor, ni del grado de desarrollo de las capacidades de abstracción y generalización logradas por el niño. 

La música, aunque no es un lenguaje verbal, es un lenguaje dado a simbolismos que contiene una exuberante carga semiótica.

La música, aunque no es un lenguaje verbal, es un lenguaje dado a simbolismos que contiene una exuberante carga semiótica. Este hecho posibilita que aprovechemos muchos de los indiscutibles adelantos de la metodología de la enseñanza de la lengua materna y de los idiomas extranjeros en la enseñanza de la música, y posibilita que usemos el aprendizaje de la lengua como modelo del aprendizaje de la música. Ahora bien, uno de los objetivos principales de la enseñanza musical a todos los niveles es desarrollar en los estudiantes generalizaciones y conceptos. En tal sentido, el material concreto, perceptible sensorialmente y dado en forma directa, ocurre en los primeros momentos del aprendizaje; la música se da cantante y sonante y no en su presentación gráfica con sus elaboraciones teóricas. De todo esto se desprende que el aprendizaje implícito de disciplinas tales como el solfeo, la teoría musical, las formas musicales, la armonía, el contrapunto, la historia de la música etc., que requieren en distinta medida del determinado nivel de abstracción y generalización en el alumno, serán mejor aprendidas cuanto mayor y más rica sea la participación del estudiante en la práctica musical concreta. Cuanto mayor sea y haya sido el surtido de objetos musicales diversos y el conjunto de impresiones musicales reales conocidos y sentidos por él, mayor será el material básico para sus comparaciones. 

el piano es el instrumento que estudian todos los futuros músicos.

Dentro de la amplia gama de especializaciones que abarca la música, el piano es el instrumento que estudian todos los futuros músicos, ya sea como instrumento básico o complementario, y juega un papel de suma importancia en el desarrollo de las habilidades y capacidades musicales de los estudiantes. Sin duda alguna el piano, sobre todo en el nivel elemental, constituye la prótesis por medio de la cual el niño apropia e interioriza el lenguaje musical y que posibilita el desarrollo posterior en sus generalizaciones y conceptualizaciones. Esa es la razón de la inclusión en los planes de estudio del piano complementario para todos los estudiantes, de modo que puedan complementar con este instrumento lo que falta las demás especializaciones, por lo que ese piano no es complementario, sino fundamental, en el sentido de que el futuro profesional tiene bajo su control toda la música en todos los parámetros melódicos, armónicos, contrapuntísticos, dinámicos y tiene está bajo la dirección de su propio cerebro, toda la música y no una parte de ella. 

El niño será capaz de ejecutar el piano, si se emplean métodos intuitivos directos de imitación, problemas tales como síncopas de bastante complejidad, pasajes de cierta agilidad, modulaciones, etc. que sería incapaz de leer o comprender en sus primeras etapas de aprendizaje. Cuando el material musical tiene atractivo suficiente para el niño, cuando resulta bello para él, independientemente de las dificultades de lectura y planteamiento teóricos que pueda contener, éste será capaz de tocarlo en instrumento siempre y cuando no esté por encima de sus posibilidades reales y naturales. 

Como profesionales de la música y como pedagogos, debemos estar conscientes del desnivel que existe entre la capacidad de lectura y las posibilidades de realización pianísticas que tiene el niño en los primeros momentos de su aprendizaje. En las posteriores etapas de aprendizaje del piano, es posible coordinar en cierto sentido el método de imitación intuitivo directo con la utilización de la partitura si vamos señalando durante la etapa inicial de aprendizaje de la pieza el hecho sonoro que el alumno va aprendiendo por imitación al maestro y representando gráficamente en la partitura. Posteriormente los problemas se agudizan con el hecho de que las partituras para piano están escritas en dos claves simultáneamente, con valores, con diversas tonalidades, con acordes, con líneas adicionales, en fin, con multitud de complejidades que aunque comiencen a ser estudiadas desde muy temprano en la clase de lectura musical, su dominio, automatización, y fijación al nivel de reflejos condicionados no se lograrán hasta niveles mucho más avanzados de la enseñanza musical. 

El músico se define sobre todo por su capacidad de hacer música y no por sus posibilidades de leer música.

En un nivel de piano elemental, el maestro nunca podrá ponerle una obra al alumno y decirle “estúdiatela en casa”. Pretender emparejar desde un principio la capacidad de lectura y de compresión teórica con la capacidad de realización práctica-pianística, además de ser un absurdo pedagógico frena las posibilidades pianísticas y de desarrollo instrumental y significa un desconocimiento real de lo que es la música y de lo que es ser músico. El músico se define sobre todo por su capacidad de hacer música y no por sus posibilidades de leer música, aunque ésta sea parte importante de su labor (que siempre será un medio y no un fin). Hay que tener en cuenta que la enseñanza del solfeo se realiza a través de la enseñanza de fragmentos monódicos dentro del registro limitado de la voz, con una interválica adaptada a las posibilidades de la entonación de la misma y que por lo tanto, una gran cantidad de problemas que presentan las partituras pianísticas desde un primer momento no podrán ser incluidas en los programas de enseñanza del solfeo a pesar de todos los proyectos de perfeccionamiento que se realicen. Pudiera pensarse que en los niños que utilicen estos métodos intuitivos, directos y de imitación de la enseñanza del piano, la capacidad de la lectura no llegará a desarrollarse lo suficientemente, pues los niños tocarían muchas más cosas que no son absolutamente capaces de leer. Sin embargo, un alumno que ha aprendido de esta manera podrá llegar a desarrollar una capacidad de lectura mayor que aquellos que se limitan a tocar aquellas piezas que puedan leer, puesto que aquel alumno acumulará un mayor número de experiencias musicales, habrá hecho más música y será capaz de comprender, por tener un acervo musical más rico, con mayor rapidez y profundidad los problemas de lectura y escritura y los problemas teóricos de la música en el momento que los aborden las asignaturas respectivas. 

Es un principio primordial el hecho de que la teoría nace de la praxis, es un resultado de la generalización de la experiencia práctica sin la cual no puede haber teoría, y que la práctica plantea problemas que la teoría está llamada a responder. Tanto la práctica musical como el solfeo deberían cumplir sus objetivos más eminentes: La concepción de la música en toda su dimensión. 

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